Recuerdo artístico / La Bilbainita

Esperaba el público santanderino con máximo interés la llegada a la ciudad de la famosa bailarina vasca Nati La Bilbainita (foto). Las actuaciones de Natividad Álvarez en el Salón Pradera el mes de julio del año 1914 se convirtieron en sinónimo de acontecimiento y exitazo. Todos los días se llenaba el local. Procede subrayar que, además de en las principales de España, La Bilbainita triunfaría en urbes tan señaladas como París y Londres. Siendo autodidacta, bailaba con un duende admirable y manejaba de modo magistral las castañuelas. Ningún baile regional o género tenía secretos para ella. El amor surgió en su vida y en plena gloria artística decidió dejar los escenarios, de los que era estrella, para formar una familia. Por desgracia, murió muy joven. Una crónica periodística aludía así al arte que proyectaba bajo la luz de los focos: «Con el trenzado maravilloso de sus pies alados y el armonioso ritmo de su cuerpo, expresa las propias y ajenas sensaciones. Y no hay emoción humana, por pequeña que sea, que no tenga en su arte expresión adecuada». Queda para la historia del espectáculo el permanente recuerdo de su clase, belleza y carisma.