Recuerdo artístico / Berta Singerman

De origen ruso y criada en Argentina, la gran actriz Berta Singerman (foto) dejó profunda huella, especialmente, como rapsoda. Para muchos expertos fue la mejor del mundo en tan difícil especialidad. Cada gira que protagonizaba recitando a los clásicos, anunciada en los carteles publicitarios como «artista de la declamación», se convertía en sinónimo de éxito. Santander fue una de las ciudades elegidas en la que realizó por España el año 1932. Su presencia (mes de mayo) en el Teatro Gran Cinema constituyó, pues, un acontecimiento de primer orden. El público pudo disfrutar con su exquisito buen gusto, carisma e inconfundible manera de expresar los versos, ya que convertía cada poema en una representación teatral o cinematográfica fascinante (por ese motivo prefería que la llamaran «intérprete»). Se vendieron millares de los discos que grabó a lo largo de su trayectoria y Gabriela Mistral llegó a decir de ella que al verla actuar le parecía «sobrenatural». Fallecería a los 97 años en un geriátrico del barrio porteño de Palermo, siendo enterrada en el cementerio israelita de Ciudadela. Eterna Berta Singerman.