Recuerdo artístico / Balder

El gran ventrílocuo español Balder (foto)  actuó en 1916 en Cantabria. En junio debutó en el “Salón Pradera” de Santander y en julio debutó en el “Teatro Principal” de Torrelavega. En ambos casos con sobresaliente éxito. Balder nació en Madrid en 1878. Su nombre era Eugenio Balderraín Santamaría. Admiró artísticamente al afamado transformista Leopoldo Frégoli. Tras verle actuar  y ver también al ventrílocuo «Juliano» (es decir, Julio Salcedo) tuvo claro que quería dedicarse al espectáculo y, además, por la rama de dar vida mediante distintas voces a muñecos. Conviene recordar que fue uno de los primeros ventrílocuos que se afeitó el bigote, pues muchos de sus colegas ocultaban tras los mostachos el movimiento de los labios para hacer «hablar» a los personajes. De admirable técnica, logró un nivel profesional altísimo. Triunfó en España y en América, codeándose en los escenarios españoles con las principales figuras del teatro y las varietés. Sus personajes «Don Cleto», «Gaona chico», etc., son tan inolvidables como él. Eterno Balder. 

Aquel Suances que fue


Esta foto es un magnífico testimonio. Conocí así, en mi infancia, esa zona de Suances (hoy completamente distinta). ¡Qué recuerdos los de aquellos días veraniegos de viajes en autobús de Casanova, pinares, playa, Nivea, sombrilla, baños, tortilla española, filetes empanados y helado! Ayer, dulce e irrepetible ayer.

Recuerdo artístico / La Fornarina

El martes 25 de agosto del año 1914 debutó en el «Salón Pradera» de Santander la famosa cupletista madrileña “La Fornarina” (foto). Llegaba a la capital cántabra tras haber actuado con gran éxito dentro de su gira internacional, entre otros recintos de máximo prestigio, en el Alhambra Theatre de Londres; el Olympia de París y el Palais Soleil de Montecarlo. Su presencia en la ciudad fue, como es lógico, un acontecimiento artístico. El «Salón Pradera» se llenó por completo para verla actuar. Lo que no podían imaginar los espectadores es que aquella sería la primera y la última vez, pues fallecería en Madrid el día 17 de julio de 1915. Consuelo Vello Cano, considerada reina del cuplé (suyos fueron hits musicales tan populares como, por ejemplo, «El polichinela») y mito erótico de la época, dejaba a sus numerosos fans huérfanos de arte y belleza, carisma y personalidad escénica. Inolvidable Fornarina.

El texto de Johnny Welch

He grabado un texto que durante mucho tiempo se atribuyó a García Márquez. Se titula «La marioneta». En realidad, su autor es el ventrílocuo mexicano Johnny Welch. Está incluído en su libro «Lo que me ha enseñado la vida». Es un texto muy bonito, un emotivo homenaje a la existencia. Mi enhorabuena, por tanto, para Johnny. Pulsando en el círculo anaranjado podéis escucharlo, amigos. Su música de fondo es la bella canción «Only time», interpretada por Enya. En la foto, el artista y su personaje «Don Mofles».

La poesía de Cortez


Además de un gran compositor e intérprete de canciones que alcanzaron éxito mundial, Alberto Cortez (foto) fue un gran poeta. Esta que he elegido es una de sus inspiradas obras: «Qué suerte he tenido de nacer». En homenaje a él, la recito. Pulsando en el círculo anaranjado se escucha la grabación….

Recuerdo artístico / Joséphine Baker

Durante su última gira española, desarrollada en los años setenta, debutó en la inolvidable sala santanderina “La Belle Epoque” una de las mayores estrellas internacionales de la Historia del Espectáculo: Freda Joséphine McDonald (San Luis, Misuri, Estados Unidos, 3 de junio de 1906 – París, Francia, 12 de abril de 1975). En los carteles, Joséphine Baker (foto). Se encargó de acompañarla la orquesta local Korimbos. Valentín Díaz, su pianista, me comentaba ayer por la tarde que de las figuras con las que ha tenido la satisfacción de trabajar fue quién más le ha impresionado. “Era una artista como la copa de un pino. Sólo por ver con qué personalidad dominaba el escenario ya merecía la pena pagar la entrada. Además de cantar y bailar de maravilla, interpretaba. Cierro los ojos y parece que la estoy viendo aquella tarde-noche con la sala completamente llena. Logró, como siempre, un éxito enorme. Y eso que las partituras que traía estaban cifradas en inglés y no dispusimos de mucho tiempo para ensayar…”, decía mi amigo Valentín, gran músico. Aquella audaz profesional del music-hall (reclamo de las principales salas de fiesta, cabarets y teatros del mundo), auténtico ejemplo de carisma, dejó profunda huella como cantante, bailarina y actriz. Y también por las numerosas causas cívicas/humanitarias que, con ejemplar compromiso, abanderó a contracorriente en tiempos muy difíciles. Los espectadores que pudieron ver su show en «La Belle Epoque» disfrutaron, pues, de una ocasión única. También resultó así para Valentín y sus compañeros de la magnífica Orquesta Korimbos. ¡Qué inmenso honor actuar con la legendaria Joséphine Baker! A veces el destino obsequia con experiencias que, pasen los años que pasen, nunca se borrarán de la memoria.

Aquel Santander que fue


Ahora que la Liga de fútbol calienta motores, parece oportuno recordar esta excelente imagen de Pablo Hojas que forma parte de las colecciones del CDIS, organismo que realiza una magnífica labor de cuidado del patrimonio fotográfico de Santander. La captó en el año 1961 en los Campos de Sport durante la disputa del partido Racing-Valencia.

Recuerdo artístico / Fregoli

Leopoldo Fregoli (foto), estrella mundial del transformismo, actuó varias veces en Cantabria. Se pudo disfrutar con su extraordinario show de cambio de trajes, caracterización de personajes y el sorprendente «Fregoligraph» (el cinematógrafo… con él mismo ejerciendo de protagonista, novedad que compró a los hermanos Lumière convirtiéndose en alter ego de Georges Méliès) en el «Teatro Principal» de Santander. Constan sus divertidísimas funciones en el desaparecido recinto de la Calle del Arcillero desde el 28 de septiembre hasta el 6 de octubre de 1901. Regresaría a la capital cántabra en Julio de 1914 para presentarse en el también añorado «Salón Pradera» (ubicado donde ahora está el Banco de España), eligiendo Torrelavega como siguiente plaza de su triunfal gira. Debutó en el «Teatro Principal» de la ciudad del Besaya, espléndido local que, como los citados y otros de la tierruca, forma parte de lo que el tiempo se llevó. Tanto en Santander como en Torrelavega las funciones se desarrollaron con el cartel «agotadas las localidades» colocado en taquilla. La capacidad del showman italiano para convertirse a velocidad supersónica mediante variaciones de ropa/complementos en decenas de tipos masculinos/femeninos y parodiarlos era única. Adelantado a su tiempo, visionario de las varietés, fue pionero en lo que hoy se denomina «quick-change», idea que desde un primer momento entusiasmó a los espectadores. Fregoli (Roma, 2 de julio de 1867 – Viareggio, 26 de noviembre 1936) se convirtió en una celebridad de los escenarios, por lo que trabajó en prestigiosos teatros de Nueva York, Chicago, París, Roma, Rio de Janeiro, Montevideo, Londres, Madrid, Buenos Aires, Berlín, San Petersburgo, etc. Está enterrado en el «Cimiteri Capitolini» de su urbe natal, quedando grabado en la lápida: «Aquí Leopoldo Fregoli completó su última transformación». Este es mi recuerdo dedicado a un artista genial, de huella indeleble.